aquí les ponen fundita de borreguito a los motores) y visita a la zona donde se enterraban a los visires (gobernadores del Alto Egipto).
El de la foto es un dromedario (no camello). Aunque estas tumbas no son tan fastuosas, la verdad es que personalmente me gustó muchísimo esta visita, ya que no había turistas, las tumbas estaban prácticamente sin reformar y todo tenía un aire más arqueológico y natural. Tito nos contó sus experiencias cuando encontraron una tumba dentro de una tumba. Yo me emocioné mucho, porque entendí perfectamente cómo debió sentirse cuando se dio cuenta de que estaba abriendo una losa que alguien colocó miles de años y que todo lo que había detrás de ella no lo había visto nadie desde entonces.
En una de las tumbas, el visir transcribió una carta que recibió del rey, en la misma fachada. Significa que para este visir, fue muy importante recibir esta carta una carta escrita por un niño que le decía que había sabido que de su expedición al sur había traído un pigmeo y que quería verlo, así que le mandaba una misión especial: traerle a palacio el pigmeo.



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